Fieles al carisma de su fundadora, las Hermanas Grises se dedican a trabajar para servir a los más desprovistos, donde las necesidades se hacen sentir más. Muchos se consagran en:

  • Refugios para las mujeres en peligro (con o sin niños);
  • Casas para mujeres solas o en dificultades;
  • Centros de auxilio alimentario y vestuario;
  • Residencias para personas de 3e edad;
  • Centros para personas minusválidas;
  • Una variedad de servicios de salud

Además, ellas se insertan en la vida de su barrio y van a defender los derechos humanos.
Les encontramos cerca de los jóvenes, de las personas con problemas de dependencia, de los portadores, de los ciudadanos de la calle, de los emigrantes. Muchas trabajan en la pastoral parroquial y escolar, obran en la evangelización.